Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Queridos Hijos, Aún Hoy Los Llamo A Orar Por La Paz.
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La Virgen nos vuelve a llamar a orar por la paz, no solo la paz del mundo, sino también la paz de nuestro corazón. Nos recuerda que no debemos perder la esperanza, porque Dios ama profundamente a cada una de sus criaturas y desea salvarnos uno por uno. A través de la oración hecha con el corazón nos abrimos a la voluntad de Dios y permitimos que Él actúe en nosotros y a través de nosotros. En tiempos de incertidumbre, María nos invita a confiar en el amor y la misericordia de Dios, recordándonos que nuestro futuro está seguro en las manos de su Hijo. ✨🙏🏻🌹
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra seguimos profundizando este nuevo mensaje que la Virgen nos regaló el 25 de mayo del 2026, donde nos invita a vivir este tiempo en oración y ayuno. Y qué hermoso descubrir que María no solamente nos dice que oremos, sino también por qué debemos hacerlo y hacia dónde debemos dirigir nuestra oración. En un mensaje del 25 de marzo del 2003, la Virgen nos dijo: "Queridos hijos, aún hoy los llamo a orar por la paz. Oren con el corazón, hijitos, y no pierdan la esperanza, porque Dios ama a sus criaturas. Él desea salvarlos uno por uno a través de mis venidas aquí. Los invito al camino de la santidad. Oren, porque en la oración ustedes están abiertos a la voluntad de Dios. Así, en todo lo que hacen, cumplen la voluntad de Dios en ustedes y a través de ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado". Qué mensaje tan lleno de consuelo y de esperanza para el tiempo que estamos viviendo. La Virgen comienza diciéndonos: "Aún hoy los llamo a orar por la paz". Y qué necesaria es esta invitación. Vivimos tiempos de inquietud, de incertidumbre, de divisiones, de guerras y de sufrimientos en muchas partes del mundo. Pero también vivimos luchas dentro de nuestras propias familias, preocupaciones personales y batallas interiores que muchas veces nos roban la paz. Por eso María vuelve a insistir: "Aún hoy los llamo a orar por la paz". No solamente por la paz del mundo, sino también por la paz de nuestro corazón. Y enseguida nos enseña cómo hacerlo. Nos dice: "Oren con el corazón, hijitos". No una oración apresurada, no una oración distraída, no una oración solamente de labios, sino una oración nacida del corazón, llena de confianza, de amor y de abandono en Dios. Y luego viene una frase que parece escrita especialmente para nuestros tiempos: "Y no pierdan la esperanza". ¿Por qué? Porque muchas veces vemos lo que sucede en el mundo y podemos sentir miedo o desánimo, pero la Virgen inmediatamente nos da la razón para esperar, porque Dios ama a sus criaturas. Qué hermoso, ¿verdad? Nuestra esperanza no se apoya en las circunstancias, nuestra esperanza se apoya en el amor de Dios. Y esto conecta maravillosamente con el mensaje del 18 de marzo del 2026, donde la Virgen nos dijo: "Nunca olviden cuán grande es el amor de Dios. A través de ese amor estoy con ustedes. No olviden cuán grande es su misericordia. A través de esa misericordia les estoy mostrando el camino hacia la verdadera felicidad y la paz perfecta". Qué consuelo tan grande. María nos recuerda que está con nosotros precisamente porque Dios nos ama y que nos muestra el camino hacia la paz verdadera porque Dios es infinitamente misericordioso. Y continúa diciendo: "Él desea salvarlos uno por uno a través de mis venidas aquí". Qué ternura tan inmensa hay en estas palabras. Dios no ama a la humanidad solamente en general. Nos ama uno por uno. Conoce nuestras luchas, conoce nuestras heridas, conoce nuestros temores, conoce nuestras necesidades. Y por amor envía a María para llamarnos nuevamente a su corazón. No para asustarnos, no para condenarnos, sino para salvarnos uno por uno. Y después la Virgen nos muestra algo precioso: "Oren, porque en la oración ustedes están abiertos a la voluntad de Dios". Cuántas veces pensamos que la oración sirve solamente para pedir. Pero aquí María nos enseña que la oración hace algo mucho más profundo: abre nuestro corazón a la voluntad de Dios. Y cuando nos abrimos a su voluntad, comenzamos a descubrir que Dios puede actuar en nosotros y también a través de nosotros. Por eso la Virgen concluye: "Así, en todo lo que hacen, cumplen la voluntad de Dios en ustedes y a través de ustedes". Qué hermoso programa de vida. Orar por la paz, orar con el corazón, no perder la esperanza, confiar en el amor y la misericordia de Dios y abandonarnos completamente a su voluntad. Y quizás hoy podemos guardar especialmente esta frase en nuestro corazón: "No tengan miedo del futuro, porque pertenece enteramente a la voluntad de mi hijo". Qué paz tan grande saber que nuestro futuro, el de nuestras familias y el del mundo entero, está en las manos de Jesús.